domingo 15 de enero de 2012

Sueños

Llamémosme eterna inconformista, quejica, insaciable, inadaptable, descentrada, incompatible, con el mundo que me rodea, con el aire que respiro, con los ojos que miro, con los labios que beso, con las pieles que toco. Con las sensaciones, las emociones, las ilusiones, los sentimientos. Con el deber, con el tener que, con los pensamientos, con los ideales. Las conversaciones, los chistes, las discusiones, los monotemas. Los domingos,
los lunes, los sábados en los que no pasa nada, nada nuevo, nada sorprendente, alucinante, acojonante. Nada que me saque de mis casillas, que me haga temblar, que me erice la piel, que me someta, que me esclavice al más puro placer, deseo, pasión. Pasión por este mundo, por esta vida que me anestesia, me insensibiliza, me asfixia, que me obliga a vivir anclada por siempre a mis sueños.

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