"Cuando te joden acabas convirtiéndote en un monstruo que lastimará a otras personas."
Esa es la mejor frase que puede definirme en estos momentos; me siento como un monstruo, y no he hecho necesariamente nada malo, aunque acabará ocurriendo.
Un día me dijeron que jodo todo lo que toco, esa frase me marcó, fue hace mucho tiempo y a día de hoy me sigo preguntando si es cierto, si de verdad tengo como un imán para joderlo todo, una característica única que hará que en cualquier momento tenga que destrozar todo lo que hay a mi alrededor, quizás por el hecho de que nada es suficiente, o porque yo me siento así por dentro y no puedo imaginar que mi realidad no sea así. Quizás porque estoy enfadada conmigo y es mi manera de castigarme, o quizás simplemente es pura costumbre. Puede que simplemente unas personas seamos así y otras compensen el daño que producimos.
En realidad "sólo" es una sensación, obviamente, me resulta difícil mirarme desde un punto de vista más o menos objetivo, aunque depende del estado de ánimo que tenga en ese momento. Aunque de ánimo no voy sobrada, la verdad. Salgo, tomo un par de cervezas y me río del mundo, pero cuando termino de reirme, cuando termino de esbozar una sonrisa, mi gesto se torna serio, apagado, ausente.
En definitiva eso es lo que soy, y se puede aplicar a todos los ámbitos de mi vida: pura explosión, pura explosión de palabras, de gemidos, de gritos, de lágrimas, de risas, pero la base siempre es la misma. Siempre esta puta oscuridad, esta puta nada que me asfixia por dentro.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada